miércoles, 18 de abril de 2018

CONVOCATORIA DEL XII TALLER DE CANTERÍA

XII TALLER DE CANTERÍA


                       "Gárgola" de José Alegre



 XII TALLER 
 DE 
CANTERÍA

FECHA:  del 23 al 27 de JULIO de 2018
HORARIO: de 17 a 21 h.   (Duración total 20 horas)
MATRÍCULA:    40 €   (12 plazas)
INFORMACIÓN:  - En el correo electrónico:
                                    museomontejo@hotmail.com
DIRECCIÓN DEL CURSO: Maestro cantero-tallista D. Julio Peña
                                                  González.                    
ORGANIZA:  ASOCIACIÓN CULTURAL TRÉBEDE
                  MUSEO ETNOGRÁFICO de Montejo de San Miguel                           
                                              (BURGOS)
                                  www.museomontejo.es
PATROCINAN: AYUNTAMIENTO VALLE DE  TOBALINA
                                 DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE BURGOS


INSCRIPCIÓN EN EL XII TALLER DE CANTERÍA  2018

Pasos a seguir:

1º) SOLICITAR NÚMERO DE MATRÍCULA A TRAVÉS DEL CORREO ELECTRÓNICO:                      
                          museomontejo@hotmail.com

Nos envías un correo diciendo que quieres participar en el XII TALLER DE CANTERÍA  y te contestaremos asignándote un nº de matrícula del 1 al 12.

2º) INGRESAR LOS 40 € DE LA MATRÍCULA LO ANTES POSIBLE.

Te indicaremos el número de cuenta bancaria donde deberás hacer el ingreso.

UNA VEZ QUE HAYAS REALIZADO EL INGRESO DE LOS 40 € DE LA MATRÍCULA TE PUEDES CONSIDERAR INSCRITO EN EL XII TALLER DE CANTERÍA.

NOTA: Si por razones de fuerza mayor, una vez matriculado, no puedes asistir al taller, si nos avisas antes del día 15 de julio de 2018 podremos devolverte el importe de la matrícula.


"Estela", de Fco. Sánchez


OBSERVACIONES

- Los participantes deberán equiparse de ropa, gorra y calzado apropiado. Por seguridad, deben protegerse con guantes y gafas adecuadas al trabajo que se va a realizar. Este equipamiento corre por cuenta de los alumnos.
- Los alumnos que dispongan de algunas herramientas de cantero (macetas, punteros, cinceles, gradinas …) pueden traerlas al taller para realizar su trabajo. Las herramientas tienen que estar debidamente marcadas, para evitar extravíos y confusiones. El número de herramientas que aporta el taller es limitado pero suficiente.
- Se trabajará sobre los bloques de piedra (dolomita) de la cantera de Condado de Valdivielso. En próximas fechas se enviará una lista de bloques disponibles con sus medidas para que cada uno/a de los matriculados pueda elegir el que mejor se adapte a su proyecto.
- El taller también pone a disposición de los alumnos bloques de granito de distintas medidas.
- El trabajo lo diseñará y ejecutará el alumno/a a su elección, por lo que deberá llevar dibujado un boceto de lo que desea realizar. La obra quedará de su propiedad.
- Terminado el taller se entregará un CERTIFICADO de participación en el curso.
- El viernes día 27 de julio de 18 a 21 h. se hará una demostración para todo el público en la que se podrá observar el manejo de las piedras con palanca, con rodillo, con pinzas exteriores e interiores, con castañuelas, con distintas poleas, también se pondrá una argolla unida a la piedra con plomo y  unión de piedras con grapas y  plomo. Para finalizar se realizará una exhibición de corte de un bloque de granito con cuñas de hierro.
- Por si alguien necesita alojamiento, Montejo de San Miguel dispone de un hotel de Turismo Rural : “El Mirador de Merindades”  Tfno. 620 29 85 57
                                           www.elmiradordemerindades.es

OBJETIVOS

- Conocer las herramientas propias del oficio.
- Adquirir conocimientos básicos sobre las diferentes técnicas de trabajo.
- Saber distinguir los diferentes tipos de materiales y sus propiedades.
- Adquirir el vocabulario propio del oficio.
- Conocer y aplicar las normas de seguridad que requieren estos trabajos.
- Formar alumnos con el fin de que algunos den el salto a la profesionalidad y puedan dedicarse a la construcción y restauración de edificios de nuestra comarca manteniendo la estética de nuestra arquitectura tradicional.

miércoles, 24 de enero de 2018

EL MUSEO SIGUE CRECIENDO


DONAN UN “CORAZÓN” AL MUSEO


El Museo sigue creciendo, incorpora nuevos elementos expositivos importantes, mejora la presentación de los mismos, investiga sobre usos y costumbres y trata de transmitir de la forma más amena e interactiva posible la cultura de estas tierras a todos los que nos visitan. Cultura que trata de conservar pues corre grave riesgo de caer en el olvido. Seguimos aportando nuestro granito de arena en esta larga lucha por la supervivencia del mundo rural tan abandonado por todos. Esta lucha requiere mucho esfuerzo y nosotros sacamos la energía necesaria del reconocimiento de las personas que nos visitan, normalmente muy concienciadas con estos temas, y sobre todo con el apoyo y la confianza que depositan en nosotros personas que aportan materiales o trabajo al enriquecimiento del Museo.
Viene a colación este artículo porque en fechas recientes el Museo ha recibido una interesante donación. José Manuel López ha donado una antigua bomba de agua que se utilizaba en la casa de El Cercado en Montejo de San Miguel  para subir el agua desde el nivel de la calle a la segunda planta del edificio para abastecer al retrete allí instalado cuando el pueblo todavía no tenía agua corriente.


La nueva bomba de agua instalada en el Museo.

La bomba, tras muchos años en desuso y abandono, pasó al departamento de restauración para su puesta a punto. Se le realizó una limpieza a fondo y se trataron las zonas oxidadas. A continuación se desmontó todo el interesante mecanismo interno reponiendo los elementos deteriorados y ajustando todas sus piezas.

Mango torneado en madera de fresno que ha habido que reponer en la bomba.

Llamó poderosamente la atención el ingenioso sistema de funcionamiento y la precisión y ajuste de todas sus piezas para  cumplir su función de forma perfecta. La visión de todos los mecanismos internos nos llevó rápidamente a compararla con el funcionamiento de un corazón. 
El resultado final de la “operación a corazón abierto” fue todo un éxito, se ha conseguido que la bomba funcione a la perfección y ya se ha instalado en uno de los pozos del Museo de Maquinaria Agrícola. 


Piezas del interior del tambor.


La vocación interactiva del Museo se ve complementada con esta bomba que ya está lista para que los visitantes del Museo, en especial los más jóvenes, puedan tener la experiencia de sacar agua con este antiguo e ingenioso artilugio. Aprovechando la coyuntura y nuestras inquietudes  didácticas también se interroga a estos jóvenes visitantes sobre el nombre que reciben las personas que manejan las bombas de agua, hasta que llegan a la conclusión de que son los bomberos.


DESCRIPCIÓN


La bomba pertenece al grupo de las denominadas bombas de desplazamiento positivo y está concebida para estar anclada verticalmente a una pared a un metro del suelo. El cuerpo principal de la bomba tiene forma de tambor en el que se aloja todo el mecanismo principal que se acciona con un manubrio haciendo movimientos de vaivén.

Esta bomba de agua está diseñada para estar anclada a la pared.


Del tambor sale un tubo hacia abajo que se sumerge en el agua del pozo o aljibe. En el extremo del tubo se ubica una válvula que permite la entrada de agua y evita que retroceda. La válvula está protegida por una rejilla a modo de filtro que impide que entren elementos extraños en el circuito. A esta parte se la conoce coloquialmente como cebolla. El tubo con la válvula forma el sistema de absorción.
Del tambor, hacia arriba, sale verticalmente otro tubo que es el que conduce el agua impulsada por la bomba hasta su destino final.
Esta ingeniosa bomba dispone de 5 válvulas unidireccionales (antirretorno). Una válvula es una puerta, y si ésta es unidireccional quiere decir que solo se puede abrir en un solo sentido, y el agua solo podrá funcionar en ese sentido sin poder retroceder.

Los diferentes elementos que componen el mecanismo.

Es como la puerta de nuestra habitación, entramos empujando la puerta pero para salir es imposible salir empujando la puerta. No sucede lo mismo con las puertas batientes del “SALOON” de las películas del oeste, a diferencia de la de nuestra habitación se abren en las dos direcciones, es otro tipo de válvula distinta a la que nos ocupa.


FUNCIONAMIENTO


Nuestra singular bomba bien la podríamos comparar con el sistema circulatorio sanguíneo: corazón (aurículas y ventrículos),  venas,  arterías,  pulsaciones…
Sin pretender hacer un tratado de cardiología vamos a hacer una pequeña incursión amena y divulgativa en nuestro sistema circulatorio sanguíneo.
Recordamos que en la escuela nos enseñaron que el corazón estaba dividido en cuatro cavidades, dos aurículas en la parte superior y dos ventrículos en la parte inferior. La sangre llega a las aurículas a través de las venas con un movimiento llamado diástole (absorción) con lo que se llena de sangre las aurículas y en otro movimiento llamado sístole (impulsión) pasa a los ventrículos llenando la cavidades, inmediatamente produce se produce la sístole ventricular expulsando la sangre por las arterias al exterior del corazón. La sangre va pasando por las distintas puertas (válvulas unidireccionales) que obligan a la sangre a seguir hacia adelante impidiendo su retroceso. Si las válvulas no funcionan correctamente o los movimientos (pulsaciones, latidos) no van sincronizados tenemos un problema, hay que consultar al cardiólogo.


Circulación de la sangre en el corazón.


Volviendo a nuestra bomba de agua veremos que tiene muchas similitudes con el corazón, podríamos decir que nuestra bomba es un corazón artificial. Este singular “corazón” tiene dos cavidades en la parte inferior a modo de aurículas y una más grande en la parte superior haciendo la función de único ventrículo. 

Las pulsaciones las provocaría la persona que maneja la bomba al mover el manubrio de izquierda a derecha a modo de vaivén. Este movimiento del manubrio hace balancear la pieza central del mecanismo que con esta oscilación provoca simultáneamente la aspiración (diástole) y la expulsión (sístole) del agua.
El tambor de la bomba contiene los mecanismos básicos, siendo el más importante la pieza central que tiene el movimiento oscilante puesto que está anclada con un eje y que al estar perfectamente ajustada a todas las paredes del tambor provoca la circulación del agua con su movimiento. La pieza central  hace la función de émbolo y  tiene dos válvulas. La pieza divide el tambor en tres cavidades, una superior que ocupa  medio tambor y dos inferiores separadas por una pieza triangular con dos válvulas.


La pieza de bronce a modo de émbolo con sus dos válvulas. La pieza inferior con las otras dos válvulas.


Como podemos ver en el esquema 2, cuando la pieza émbolo balancea hacia el lado izquierdo la válvula 1 de la cavidad A (aurícula izq.) se cierra y la válvula 3 del cilindro se abre pasando el agua a la cavidad C (único ventrículo) y de aquí la expulsa al exterior. Simultáneamente la válvula 4 está cerrada y la cavidad B (aurícula dcha.) se llena al absorber agua al abrirse la válvula 2 y como se ve en el esquema 2.  


Circulación del agua en el interior al balancear el manubrio a la izquierda.



Cuando el émbolo se balancee hacia el lado derecho el agua de la cavidad B por la presión pasará a la cavidad C y de ahí al exterior  como ocurrió en el lado contrario. Al mismo tiempo la cavidad A se llenará de agua.


Circulación del agua por el interior de la bomba al balancear el manubrio a la derecha.


La persona que maneja el manubrio de la bomba es la que marca el ritmo de extracción de agua. Un ritmo normal y sostenido podríamos compararlo con unas las pulsaciones adecuadas del corazón. Si el ritmo es muy vivo podríamos asemejarlo a una taquicardia, mientras que si debido al cansancio del operario tiene altibajos con acelerones y desacelerones podría recordarnos a las arritmias cardiacas.

Con esta singular incorporación al Museo inauguramos con buen pie este 2018 que esperamos sea provechoso para todos.



































jueves, 14 de diciembre de 2017

EL BALANCÍN


UN APERO DE LABRANZA PARA LA INDUSTRIA DEL AUTOMÓVIL

Es por todos aceptado que los avances que estamos disfrutando en nuestro tiempo están cimentados sobre los progresos que fueron conquistando nuestros antepasados.

De aquellas piedras de sílex talladas para construir sus herramientas (hachas, puntas de flechas…), al dominio del fuego, al descubrimiento de la rueda… hemos pasado a ordenadores y teléfonos móviles de última generación, vehículos de todo tipo, aviones, naves espaciales…

Del lento progreso de antaño estamos pasando a una evolución tan vertiginosa  que lo que se inventa hoy mañana ya está superado. Aún así, con esta velocidad de vértigo, todo lo que se va construyendo se apoya sobre conocimientos anteriores.

En las visitas guiadas al Museo se hace especial hincapié en esta reflexión a la vez que se puede ver la evolución de las herramientas, enseres y modos de vida a medida que avanzaba el tiempo. Cómo el hombre va dando respuestas a los problemas que se le plantean y cómo va mejorando su calidad de vida.

"Arado romano", 6.000 años de historia sin apenas evolucionar hasta los años 60 del S. XX.


Cuando explicamos el “arado romano” solemos hacer referencia a que está documentado su uso en la antigua Mesopotamia hace 6.000 años y sin apenas cambios ha sido utilizado en la comarca hasta la década de los años 60 del siglo XX. Seis milenios sin evolucionar y sin embargo en los últimos 50 años el cambio ha sido radical y casi inimaginable. La llegada de la mecanización,  los tractores equipados con arados de hasta más de nueve vertederas, ordenador, GPS, aire acondicionado a bordo… han supuesto un cambio drástico en el mundo rural, incluyendo su despoblación.


Arado actual de tamaño medio con seis vertederas. 


Sin embargo, a pesar de esta evolución vertiginosa, en algunas ocasiones, artilugios del pasado se adaptan a los nuevos ingenios sin apenas sufrir transformación alguna. Es el caso que vamos a tratar en este artículo. La sencilla tecnología del balancín, un apero utilizado con los animales de tiro, que se sigue usando sin apenas sufrir cambios en los limpiaparabrisas de nuestros automóviles.

Balancín para un solo animal.


La Real Academia de la Lengua en su diccionario define balancín como “madero al que se enganchan los tirantes de las caballerías, en coches de caballos”.

Recreación de cómo tira el animal equipado con collarón, tirantes y balancín arrastrando un tronco. 


Existen balancines para un solo animal, y dobles para cuando el trabajo lo realiza una pareja. En las películas del oeste podemos ver el uso de balancines en las diligencias tiradas por dos o tres parejas  de caballos.

Recreación de una pareja de animales arrastrando un tronco con un balancín doble.


Este sencillo apero es una palanca, una balanza, de ahí su nombre. Su función es equilibrar las fuerzas bien sea con un solo animal o con dos o más que trabajan en un mismo tiro. El uso de la palanca se pierde en la noche de los tiempos. El sabio y polifacético Arquímedes (287–212 a. C.) decía: “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”.

Los animales de tiro con los  que se suele usar el balancín son las mulas y los machos (mulos), los caballos y los burros. Estos animales van aparejados con un collarón (collera, collerón) del que salen dos tirantes laterales que van unidos al balancín con unos ganchos, a su vez, el balancín va enganchado donde queremos ejercer la fuerza, y puede ser un carro, un cultivador, un tronco…

Tronco listo para ser arrastrado por una mula. El balancín es metálico y los tirantes son de cadenas.


En cambio, los bueyes habitualmente trabajan en pareja y van guncidos (uncidos) al yugo con coyundas de cuero, en este caso no se necesita utilizar el balancín para el equilibrio de fuerzas. El mismo yugo hace de balanza ya que el tiro se realiza en el centro del yugo, entre ambos animales. Es en el centro del yugo donde se encuentra el sogueo (sobeo), que es un trenzado muy fuerte de cuero unido al yugo y que deja un hueco circular en el que alojar el varal (timón, lanza) de carros, arados y otros aperos de labranza.
  
Pareja de bueyes uncidos al yugo con las coyundas y fronteras. El varal del carro sujeto al sobeo asoma entre los dos bueyes. El mismo yugo hace la función de balancín.   


Todos sabemos que cuando un coche toma una curva, las ruedas interiores tienen menor recorrido que las exteriores. Cuando una caballería está tomando una curva sucede lo mismo, el tirante interior tendrá menos recorrido que el exterior y este desequilibrio lo compensará el balancín. Cuando la curva la toma una pareja de animales  el problema se acentúa siendo aún más importante la función que realiza el balancín.

Otra interesante función que cumple el balancín es la de mantener separados los tirantes del cuerpo del animal para evitar roces que le puedan provocar heridas en los cuartos traseros. De esta forma los tirantes, que nacen del collarón se mantienen paralelos al cuerpo del animal gracias a que la longitud del balancín es ligeramente superior a la anchura del animal.

EL BALANCÍN Y EL LIMPIAPARABRISAS

El limpiaparabrisas, bonita palabra que nos ponían de ejemplo en la escuela cuando nos explicaban las palabras compuestas, limpia-para-brisas.

Modelo de limpiaparabrisas habitual en muchos automóviles.


Cuando en su día reparé en que muchos limpiaparabrisas  de los coches eran idénticos al balancín que utilizaban nuestros antepasados en las labores de labranza me llevó, una vez más, a reflexionar sobre cómo la humanidad va progresando aprovechando el bagaje de conocimientos que el hombre ha acumulado a lo largo de su historia.

Despiece de un limpiaparabrisas. Sobre la flecha gruesa ejerce la presión el brazo y se va repartiendo por los balancines para que el ajuste de la goma sobre la luna curvada sea perfecto.

El balancín y el limpiaparabrisas, aunque idénticos tecnológicamente, y en ambos casos están destinados a equilibrar fuerzas, sin embargo hay una pequeña diferencia, mientras que en el balancín la fuerza de tiro (potencia) se ejerce en los extremos y la resistencia está en el centro, en el limpiaparabrisas la fuerza se ejerce en el centro y la resistencia estaría en los extremos.



Balancín y limpiaparabrisas idénticos.


La tecnología del automóvil utiliza de múltiples formas el sistema de palancas y balancines, incluso las piezas destinada a regular la apertura de las válvulas de los cilindros recibe el nombre técnico de balancines.

Seguiremos construyendo sobre lo heredado lo cual casa perfectamente con nuestro lema: “Una mirada al pasado. Un paso al futuro”. El Museo seguirá dedicando sus esfuerzos a conservar y divulgar el saber y la cultura de nuestros antepasados.


miércoles, 25 de octubre de 2017

EL CARDO AGUAMAYO

UN CARDO POLIFACÉTICO

“Aguamayo”, así se llama en Montejo de San Miguel al cardo que es conocido en otras tierras como cardencha o cardo de cardador y cuyo nombre científico es Dipsacus sativus.  Dipsacus hace referencia a sediento y sativus a que es cultivado.

El cardo aguamayo.


Este cardo, al que le gustan los suelos húmedos y ricos en nutrientes, recibe el nombre de aguamayo por que tiene sus hojas unidas en torno al tallo formando una especie de cucurucho donde se acumula el agua de las frecuentes lluvias del mes de mayo cuando la planta está  plenamente desarrollada.  De ahí lo de “sediento” y lo de “aguamayo”.

Agua acumulada en el receptáculo que forman sus hojas.


Aunque tiene algunas propiedades medicinales, es diurético,  no he podido constatar que se utilizara con estos fines por las gentes de estas tierras. Tampoco he podido constatar que, a pesar de su nombre “sativus”, haya sido cultivado ni para fines medicinales ni para usos textiles.

Sin embargo este singular cardo, como veremos a continuación, era usado por los niños, las jóvenes y los adultos. Cada uno de estos grupos de personas lo utilizaba para una función diferente: los niños para fabricarse  juguetes, las jóvenes como uso cosmético y los adultos como herramienta para cardar la lana.

EL CARDO Y LOS NIÑOS

Antes los niños y niñas no tenían el acceso que se tiene actualmente a los juguetes. Los Reyes Magos siempre venían pobres y los regalos que traían solían ser cosas útiles para la vida diaria, ropa (jerséis y calcetines hechos por las abuelas), material escolar, dulces, algunas frutas poco comunes… rara vez los Reyes traían juguetes propiamente dichos.

Los niños y niñas tenían que suplir esta carencia de juguetes con su imaginación porque niño/a y juego son dos palabras inseparables. Las cosas más sencillas que les rodeaban podían convertirse en los más sofisticados juguetes. Palos, piedras o cualquier objeto en desuso podía transformarse en el mejor de los juguetes. Un palo podía convertirse en una espada, en un caballo, en una escopeta, en una caña de pescar, en una escoba de bruja… Recordad el anuncio de tv. en el que un niño está desenvolviendo sus regalos y uno de ellos es un palo, al descubrirlo grita hasta la extenuación ¡Un palo! ¡Un palo! ¡Un palo!...

A veces lo más sencillo puede ser lo más divertido y con esta filosofía niños y niñas suplían con creces a los juguetes que se comercializaban pero no estaban a su alcance. Ellos se fabricaban sus propios juguetes. Esto conlleva varias ventajas, desarrollan su imaginación y creatividad, mejoran su psicomotricidad y el manejo de distintos materiales, perfeccionan sus juguetes y los cuidan porque los han hecho ellos con su esfuerzo.

El Museo dedica dos paneles muy completos a juegos infantiles, uno a los niños y otro a las niñas, y pueden verse los juguetes que se hacían ellos mismos.

Actualmente ocurre lo contrario muchos niños y niñas reciben tantos juguetes que a los pocos días han perdido el interés por ellos y pocos son con los que juegan todo un año. Pronto irán a parar al trastero o a la basura. Con el descenso de la natalidad, escasean las familias numerosas y normalmente son muchos los familiares adultos y todos quieren hacer su regalo lo que genera una concentración que no parece muy educativa. Se debería reflexionar sobre la gestión de esta abundancia de regalos.

Vayamos al tema que nos ocupa, el cardo y los niños. En las tardes de otoño, los niños después de salir de la escuela llevaban los bueyes a pacer (pastar) cuando estos no tenían que trabajar. Todas las familias tenían una pareja de bueyes para realizar los trabajos de la labranza. Los bueyes pastaban en la ribera del Ebro, o en las fincas que estaban de barbecho, o bien en los linderos de las fincas que todavía no se habían sembrado. Esto suponía un complemento para la alimentación de los animales y un ahorro en pienso.

Era común esta conversación entre niños:
-         ¿A qué jugamos esta tarde?
-         Yo tengo que ir a cuidar los bueyes. ¿Te vienes conmigo?

A los niños el tiempo se  les hacía eterno mientras los bueyes iban comiendo tranquilamente la hierba. Combatían el aburrimiento jugando entre ellos ya que se solían juntar varios niños con sus respectivos bueyes o si no iban simplemente de acompañantes.

Con la llegada del otoño el cardo se seca.


Uno de tantos entretenimientos era localizar algún cardo aguamayo y hacer con él una especie de carraquilla, sonajero o espantagatos. Había que seleccionar un buen ejemplar de cardo y ponerse manos a la obra. 

Excelente ejemplar seleccionado.


Todos los niños solían disponer de una pequeña navajilla que utilizaban para muchos menesteres. En mis años de infancia no recuerdo ningún incidente violento a cuenta de las navajas, ni en broma ni en serio. La navaja era una herramienta de múltiples usos y como tal se usaba.

Una vez seleccionado el cardo se procedía a cortar el tridente que forma el tronco con las ramas en la parte más alta.  Se le quitaban, con mucho cuidado, los múltiples pinchos del tallo y de las ramas, para no pincharse. 

Se ha cortado el tridente de la cúspide.


Al tridente había que cortarle las ramas de unos 12 cm. de largas y el tallo central de unos 10 cm. Del tallo cortado se reservaba un trozo de unos 15 cm. para hacer la pieza móvil de la carraquilla.

El tronco se deja algo más corto.

Se reserva un trozo del tallo.


Ahora había que localizar un endrino (prunus spinosa) para conseguir un pincho largo que sirviera de eje a la pieza móvil.

Pincho de endrino que servirá de eje.



Con el pincho del endrino se taladra la pieza móvil en el centro y se coloca sobre el tallo central.

El pincho se clava en el centro del palo horizontal.


Colocando la pieza móvil en el tallo central se daba por terminado el trabajo. Ya solo quedaba deslizarlo entre las dos manos con cierta rapidez y comprobar su sonoridad.


La carraquilla está terminada.


Con tanta concentración y ensimismamiento en el trabajo nadie se acordaba de los bueyes y lo más probable es que se hubieran metido en algún cultivo cercano. Cuando los niños se daban cuenta abandonaban todo y salían disparados a sacar a los bueyes del cultivo rezando para que no hubieran hecho mucho destrozo y que no se enteraran ni el dueño ni sus padres. Al atardecer se regresaba a casa con los bueyes y con la preocupación de que si trascendía la invasión del cultivo la  regañina sería segura. No se exhibía mucho la carraquilla, la culpable del despiste, no fuera que diera alguna pista del descuido.


EL CARDO Y LAS JÓVENES

Era creencia extendida entre las jóvenes que el agua que acumula el cardo aguamayo tenía propiedades beneficiosas para el pelo. Una de las propiedades que se le adjudicaba es que hacía crecer más el pelo y la otra que le daba más brillo y belleza.
Era frecuente en aquellos tiempos que las chicas llevaran el pelo largo y esto era a veces motivo para competir sobre quién tenía la melena o la coleta más bonita.
Las tardes de primavera era una buena ocasión para salir en grupo al campo y entre bromas, risas y confidencias de amores aprovechar la ocasión para mojarse el pelo con el agua acumulada en los cardos aguamayos a la vez que cantaban, a modo de conjuro, una cancioncilla que decía:


"Agua de mayo
créceme el pelo
cuatro cuartitas
menos un dedo"


 El cardo acumula gran cantidad de agua en primavera.


No está confirmado que estos cardos transfieran al agua acumulada propiedades beneficiosas para el cabello pero podría deducirse que el agua al ser de lluvia es agua destilada, es decir no tiene sales minerales y esto sí que podría ser beneficioso para el cabello. En cambio, el agua del pueblo tiene bastante cal puesto que todo el terreno es calcáreo.
Podríamos concluir que el agua acumulada en los cardos aguamayo tiene propiedades cosméticas para el cabello al carecer de sales minerales por lo que los beneficios atribuidos por las jóvenes al agua de estos cardos estarían  justificados.


EL CARDO Y LOS MAYORES


Este cardo, también recibe el nombre de “cardador” por utilizarse para cardar la lana y para afinar los tejidos ya terminados.
Se nos plantea un dilema lingüístico, qué fue primero la palabra cardo o la palabra cardar. ¿Qué fue antes el nombre de la planta o la operación de afinar la lana que le dio el nombre a la planta?  ¿Quién fue antes el huevo o la gallina?

En Montejo de San Miguel la mayoría de los vecinos tenían ovejas como complemento a la economía principal que era la agricultura. Aportaban lana, corderos para la venta, carne y pieles. Estaba estipulado que no se debían tener más de 20 ovejas por vecino. Todas las ovejas se agrupaban en un solo rebaño dirigido por un pastor al que, entre todos los vecinos, se le pagaba  en especias con un número determinado de fanegas de trigo. 

El zurrón y la corneta del pastor.

A primera hora de la mañana el pastor tocaba una corneta en la plaza y todos sacaban sus ovejas de los corrales,  una vez reunido todo el rebaño, éste se ponía en marcha en busca de pastos hasta la caída de la tarde en que se recogían.  

Las ovejas merinas tienen una lana de excelente calidad.


Las ovejas aportaban la lana necesaria para abastecimiento de las familias. Las abuelas eran las grandes expertas en todo el proceso de tratamiento de la lana. 

Hilando con la rueca y el uso. Exhibición del Museo 2007.


La esquila la hacían los hombres en primavera pero el resto del trabajo quedaba en manos de las mujeres. La lana que se obtenía de una oveja recibía el nombre de vellón y salía toda en una pieza, como si fuera el abrigo del animal. El esquilador plegaba  todo el vellón sobre si mismo anudándolo a modo de hatillo. 

Manuel Uría esquilando a tijera. A la derecha pueden verse dos vellones de lana. Exhibición del Museo 2007.


En primer lugar se lavaba la lana para quitarle los numerosos elementos extraños que se habían adherido al cuerpo de las ovejas a lo largo del año, a la vez se eliminaban grasilla de la que está impregnada la lana de forma natural, esta grasilla llamada lanolina tiene unas propiedades muy apreciadas en la industria cosmética. Algunas abuelas eran partidarias de no lavar la lana hasta después de haber realizado el proceso de hilado, decían que  la lanolina ayudaba a torcer y  mantener  mejor el hilo.

El proceso de cardar la lana era una de las primeras operaciones que había que hacer. Importante operación que había que realizarla con  meticulosidad para que la lana quedara en un estado óptimo  y todo el proceso se desarrollara satisfactoriamente.

El cardado se realizaba con los cardadores que eran una especie de cepillos anchos y planos con púas metálicas. Entre ambos cepillos enfrentados se ponía una determinada cantidad de lana y se desplazaban en dirección contraria varias veces hasta que se conseguía “peinar” y afinar la lana. Esta operación requería fuerza y habilidad.


Cardador de púas metálicas.


Los cardadores hechos con cardos eran una especie de pequeñas cajas alargadas en la que se alojaban bien sujetas varias cabezas de cardos, estas herramientas estaba dotada de un mango de madera para manejarlas con comodidad.


Cardador hecho con las cabezas del cardo.

Para el hilado se utilizaba la rueca y el huso hasta formar los ovillos. A continuación se unían los hilos de dos ovillos y se procedía al torcido y posteriormente se harían las madejas utilizando la devanadera. 

Rafael hilando con la rueca.


Las abuelas y las madres, en las largas noches de invierno, tejían junto al fuego del hogar y a la luz del candil las prendas necesarias para equipar a todos los miembros de la familia. Jerséis, calcetines,  gorros, guantes y bufandas eran las prendas más corrientes. 

Calcetines de la na de distintas calidades.


Para confeccionar mantas había que desplazarse a pueblos más grandes en los que había telares para tal menester. Otra utilidad que se le daba a la lana era la de hacer colchones o suplementar a los ya existentes y para ello se usaba la lana de las ovejas churras que es de menos calidad que la lana de las ovejas merinas que se destinaba a los tejidos.

La lana de las ovejas churras se destinaba a hacer colchones.


Una vez confeccionada la prenda se la podía repasar con los cardadores de cardo a modo de cepillado para quitar hilos sobresalientes, uniformar más el tejido y conseguir un producto final más suave. Nuestro cardo cumplía una función importante  para conseguir prendas de alta calidad.

Pero este polifacético cardo no se quedó en el uso sencillo y humilde de los hogares de los pueblos. Sus cualidades le llevaron a escalar los más altos puestos dentro  de las fábricas textiles venidas con la segunda revolución industrial.

En Tarrasa (Barcelona) puede verse en el Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña una máquina llamada “percha de cardos” destinada a afinar los tejidos dándoles una perfecta terminación. Un cilindro giratorio lleno cabezas de cardo perfectamente colocadas es el elemento principal de esta máquina.

La percha de cardos con su cilindro lleno de cabezas de aguamayo.



Panel explicativo de la percha de cardos.


También en la Fábrica-Museo “LA ENCARTADA” de Balmaseda (Bizkaya)  se conservan  máquinas similares teniendo como elemento principal al cardo aguamayo. Esta fábrica que estuvo en funcionamiento hasta 1992 tenía como producto estrella la fabricación de boinas por lo que se puede constatar la importancia de nuestro cardo en la industria textil hasta tiempos bien recientes.

Este uso del cardo a nivel industrial hace pensar que quizás tenga justificación su nombre “sativus” (cultivado) dado que la demanda para estos usos textiles debía ser alta y quizás no fuera suficiente con la recolección de los ejemplares silvestres. Teniendo en cuenta la delicadeza de sus púas también es de suponer que habría que reponer con cierta frecuencia las cabezas de los cardos de estas máquinas y al ser cultivado se supone que la calidad de los cardos para estos usos sería mayor y estaría más controlada.

Otro uso que se le suele dar a este polifacético cardo es como adorno para centros y ramos de flores secas, para ello es imprescindible quitarle todas las espinas del tallo y de las ramas.Y como su color en seco es poco vistoso lo normal es que los tiñan de distintos colores.

Ahora, cuando vayamos por los campos y veamos a este simpático y elegante cardo quizás le miremos con otros ojos y esbocemos una sonrisa de complicidad.


DICHOS Y REFRANES


“Ir a por lana y salir trasquilado”
“Unos se llevan la fama  y otros cardan la lana  ”
“Poco a poco va hilando la vieja el copo”